La app que premia a niños que combaten la obesidad

GaMeX también es usada por empleados para combatir el sedentarismo. Foto: Shutterstock

Ricardo Langle y Patricio Heredias, vivieron sobrepeso en su infancia y hoy, a sus 23 años, quieren ayudar a los niños a vivir sanos.

Cuando Ricardo Langle era niño, sufría bullying por padecer obesidad, algo derivado del sedentarismo que vivía. Lo mismo le pasó a Patricio Heredia, quien vivió momentos angustiantes. Por ello, hoy a sus 23 años, tienen una misión clara: ayudar a los niños a activarse para prevenir el sobrepeso y a cambio recompensarlos con premios, todo a través de su aplicación móvil GaMeX.

Desde hace dos años, Ricardo y Patricio, así como sus amigos, comenzaron a planear una solución que ayudara a combatir la obesidad infantil, de fácil acceso y divertida. Así nació GaMeX, que motiva a los pequeños a ejercitarse.

“Usamos la tecnología como herramienta para promover el ejercicio en los niños, como si estuvieran jugando un videojuego que les permite obtener recompensas como boletos de cine, para parques de diversiones y hasta juguetes, entre otras cosas”, dijo en entrevista con El Economista.

Ricardo detalló que, en promedio, la obesidad cuesta al país 140 millones de pesos; sin embargo, eso no es lo más grave, ya que puede generar burlas, depresión, inseguridad e incluso intentos de suicidio, como le ocurrió a un miembro de su equipo que atravesó por el mismo problema de niño y que, ante las burlas de los demás, pensó en acabar con su vida.

Por ello, más allá de generar una empresa, el objetivo de los jóvenes y su equipo que en su mayoría vivieron cosas similares, es ayudar a mejorar la vida de las personas.

El proyecto

GaMeX consiste en una aplicación que monitorea la actividad de los niños y que les sugiere ejercicios que sean divertidos para ellos. Además, se acompaña de un podómetro que monitorea la actividad física y la información la envía a la aplicación.

Para adquirirlo hay dos formas: comprar el podómetro por 600 pesos y pagar 50 al mes por la aplicación que incluye dietas, guías de ejercicio y otros contenidos, o rentar el podómetro por 70 pesos mensuales y aparte la mensualidad de la app.

“Estamos con un colegio privado que está incorporando la app en las tabletas que dan a sus alumnos para monitorear su actividad y hacerlo parte de su programa de trabajo”, expresó.

Hasta ahora, cuentan con cerca de 250 usuarios y, aunque están en escuelas privadas, el plan es llegar a las públicas con quienes se planean diferentes estrategias, por ejemplo, elegir a los mejores promedios y darles el podómetro y la renta de la app sin ningún costo, porque saben que el objetivo es mejorar la vida y futuro de todos los niños, sin importar su nivel socioeconómico. Para lograr esto, necesitan recursos y hacer del negocio algo rentable.

Uno de los retos a los que Ricardo se ha enfrentado es contar con los ingresos para lanzar la empresa. Además del apoyo de familia y amigos, el equipo vendió diferentes cosas como paletas en la alcaldía de Coyoacán en la Ciudad de México.

En enero pasado, lograron cerrar un fondo por 2 millones y medio, lo que les permitirá crecer.

Sedentarismo laboral

El proyecto que comenzó a operar hace cuatro meses ya se está comercializando con empresas para que los trabajadores combatan el sedentarismo.

“Nos contactaron dos empresas con quienes hacemos lo mismo, pero con dinámicas para los empleados. Cada quien tiene su podómetro y app, pero todos son parte de un equipo. Por la noche, cada uno sube su monitoreo y al final se recompensa al equipo ganador. Aquí los premios los pone la empresa”, explicó.

Por las alianzas que han hecho con una empresa de nutrición, los empleados también reciben asesoría nutricional de forma mensual y en la página web de GaMeX pueden consultar recetas de cocina, planes alimenticios, gráficas de mejoramiento, guía de ejercicios, entre otros.

Además de este grupo, el equipo de GaMeX comenzará operaciones con dos empresas más. También la fundación del Instituto Mexicano del Seguro Social se acercó a ellos.

La principal satisfacción del equipo es lograr un cambio en empleados y niños. Un hecho que los marcó fue haber ayudado a un niño de 13 años que vendía drogas, a dejarlo y enfocar su energía en el ejercicio.

“En mi escuela había un niño que vendía paletas y después droga porque decía que dejaba más. Lo invitamos a entrenar americano y de recompensa lo invitábamos a comer a cambio de que ya no vendiera. Aceptó y estaba encantando y su visión cambió, quería ser deportista y estudiante y ya no vendió más drogas. Eso nos inspiró a creer que nuestro proyecto sí podía resultar”, finalizó.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario