La investigación y el desarrollo, su financiamiento y tratamiento contable

Soy un fanático de la tecnología, me apasiona el desarrollo que se genera constantemente, que hace de nuestra vida un poco más cómoda e interesante. También me preocupa el poco interés que existe en nuestro país por el desarrollo tecnológico, que se ve reflejado en el gasto efectuado en esta actividad (0.94% del PIB vs 4.29% de Corea del Sur) y el número de patentes solicitadas por nuestro país (1,334 en el 2017 contra 159,084 de Corea del Sur). Yo creo que la innovación derivada de la investigación y desarrollo es motor de progreso, y para eso me remito al caso de Corea, que para la década de 1950 era un país desbastado por la guerra y hoy en día su desarrollo tecnológico ha generado productos tecnológicos que compiten en todo el mundo, contra los de Estados Unidos, Japón y Europa.

En México, el 29 de diciembre de 1970 el H. Congreso de la Unión creó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) con el propósito de “ser la entidad asesora del Ejecutivo federal especializada para articular las políticas públicas del gobierno federal y promover el desarrollo de la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación a fin de impulsar la modernización tecnológica del país.”

La investigación se divide en dos grandes rubros: el primero, que busca ampliar la frontera científica que nos permita entender mejor la naturaleza y el mundo que nos rodea, con objeto de mejorar la convivencia del ser humano con nuestro entorno. El segundo es el que a partir de dicho conocimiento científico intenta desarrollar nuevas tecnologías que nos permitan crear nuevas y mejores herramientas, así como satisfactores para el ser humano.

En México, la investigación y el desarrollo se llevan a cabo principalmente en los centros de investigación coordinados por el Conacyt, así como las principales universidades públicas, empezando por la Universidad Nacional Autónoma de México y algunas privadas. Las grandes empresas mexicanas llevan a cabo investigación y desarrollo para mejorar sus procesos y productos mediante apoyos del gobierno federal a través del Conacyt.

Sin embargo, este artículo se trata de cómo financiar la investigación y el desarrollo en una empresa con fines de lucro y cuál es su tratamiento contable.

Es poco común que una institución financiera o cualquier otra entidad o persona que se dedique a otorgar financiamiento se anime a prestar para la investigación y el desarrollo derivado de el gran riesgo que se tiene de que dicha investigación no lleve a algún desarrollo que produzca los flujos de efectivo suficientes que permita pagar el préstamo. En algunos casos, dicho proceso se ha desarrollado mediante la colocación de capital de riesgo en los mercados de valores, aun cuando en el mexicano no ha sucedido. Un ejemplo de lo anterior es la forma en que Tesla obtuvo sus capitales para financiar el desarrollo de automóviles eléctricos.

Lo anterior nos lleva a que las empresas tienen que financiar el proceso de investigación y desarrollo con recursos propios, ya sea de capital nuevo vía aportación de los accionistas o invitación a otros inversionistas de riesgo o mediante la asignación de una parte de las utilidades generadas por la operación normal de la empresa a dicha actividad. Ésta es la forma en la que las grandes farmacéuticas, empresas de desarrollo tecnológico, automotrices y otras lo hacen.

De acuerdo con las normas de información financiera mexicanas, la inversión en investigación realizada por una empresa debe considerarse como un gasto del periodo en que se incurre, ya que se desconoce si generará beneficios futuros. El gasto efectuado en la etapa de desarrollo sólo podrá ser considerada como un activo cuando cumpla con los criterios siguientes:

  • El producto o servicio desarrollado sea identificable, es decir, que puede ser separado por la entidad para ser vendido, transferido, licenciado, rentado o intercambiado en el mercado.
  • Tiene la condición de propiedad legal, en el desarrollo tecnológico esto se obtiene mediante la patente que sea solicitada y otorgada, o se tienen los derechos legales de autoría.
  • Se tiene evidencia de que dicho desarrollo generará beneficios económicos futuros.
  • Se tiene el control sobre la tecnología y dichos beneficios económicos.
  • Existe un mercado para el producto o servicio.
  • El costo atribuible está claramente identificado por separado y valuado correctamente durante su desarrollo

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