¿Cómo elegir una tarjeta de crédito?

Archivo/Eleconomista.mx

Revisa qué tipo de plástico se ajusta mejor a tus necesidades

Si algo he aprendido en mi vida sobre finanzas personales es que no existe una solución mejor que funcione para todos. Por el contrario: nuestras decisiones deben estar basadas en nuestras metas y requerimientos particulares.

Esto aplica también al momento de elegir una tarjeta de crédito. Hay una gran variedad de productos que responden a necesidades distintas.

Lo primero que uno debe entender es que la tarjeta de crédito nunca debe ser utilizada para endeudarse con ella. Es el crédito más caro que existe. Una tarjeta debe usarse como medio de pago, aprovechar sus beneficios (programas de recompensas que pueden tener) y pagar el saldo completo cada mes. De esta manera, no pagaremos jamás intereses.

En este sentido, si uno la utiliza de manera adecuada, la tasa de interés es lo menos importante porque nunca la pagaremos. Si uno tiene otra necesidad, podemos utilizarla como medio de financiamiento para ciertas cosas (lo cual no es recomendable). En esos casos, es crítico escoger aquélla que nos cobre una tasa de interés baja. Todas las demás cualidades son secundarias.

Pero, para quienes somos totaleros -como ya dijimos-, la tasa de interés es lo menos importante. Para elegir una tarjeta de crédito, debemos ponerle más peso a los beneficios que podrían ofrecernos.

Por lo anterior, debemos buscar la mejor relación costo-beneficio para nosotros. La tarjeta que responda mejor a nuestras necesidades.

Beneficios adicionales

La mayoría de las tarjetas de crédito incluyen seguros interesantes, algunas incluso de compra protegida (si le pasa algo a lo que compramos dentro de un tiempo determinado, nos lo reponen) o de garantía extendida (nos amplía la garantía del fabricante por un año más para que, en caso de descompostura del aparato adquirido con la tarjeta, nos rembolsen el costo de la reparación). Además de seguros de vida en caso de fallecimiento durante un viaje pagado por la tarjeta, que nunca están de más.

En no pocas ocasiones, también incluyen programas de recompensas que podrían ser atractivos. El mejor depende de nuestras propias demandas, ya que dichos planes obedecen a muy distintos objetivos.

Por ejemplo, a aquellas personas que viajan mucho quizá les convenga buscar la tarjeta que les ofrezca recompensas para viajeros. Una que nos pueda dar beneficios nuestra línea aérea preferida o, por lo menos, millas que se sumen a las que ganamos por el viaje. Posiblemente, sea relevante una tarjeta que nos dé acceso a salas VIP, así como a seguros por pérdida o robo de equipaje o cancelación de viaje.

Habrá personas, sin embargo, a las que no les sirvan este tipo de tarjetas, ya que no suelen viajar. Por ello, les puede favorecer otro tipo de programas de recompensas. Un aspecto importante que debemos tomar en cuenta es cuánto valen los puntos que podemos ganar. Mucha gente se va con la finta y adquiere una tarjeta que promete más puntos por cada peso gastado, pero cuyas recompensas son también mucho más caras. Busquemos el programa que tenga más alternativas y con recompensas que estén más a nuestro alcance.

Por otro lado, existen plásticos que tienen una cuota anual muy cara pero que, si uno aprovecha los beneficios, pueden resultar muy convenientes. Existen bancos que ofrecen esquemas bajo los cuales, si el cliente cumple las condiciones, no paga la cuota anual de su tarjeta.

También hay personas que pueden preferir estar en bancos más grandes, que ofrezcan mayores promociones, aunque los programas de recompensas no sean tan buenos o la tasa de interés que cobren sea de las más altas.
Para mí esto no es una prioridad, pero para otras personas sí.

Entonces, la mejor tarjeta de crédito es simplemente una elección personal, pero una que debe ser tomada conscientemente, buscando dentro de los productos que se encuentran en el mercado aquél que más se acerque a nuestras necesidades particulares.

[email protected]

CRÉDITO: 
Joan Lanzagorta*