Ser una mejor empresa es cuestión de hábitos

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La clave del éxito de una empresa en la actualidad es que en su seno exista la llamada cultura C o de Confianza, así como un liderazgo basado en el diálogo, la inteligencia, la persuasión, el mando alternativo, la descentralización y las esferas de confianza, todo eso permite que la compañía se desarrolle y se consolide.

En su libro “Liderazgo y gestión por 8 hábitos”, José María Cardona, Sergio Cardona y Ana Cardona, consideran que para forjar la cultura de la confianza dentro de la empresa es fundamental que sus directivos sean líderes y que ayuden a cada uno de quienes los rodean a aumentar su autoconfianza y su autoestima.

Estos también deben dominar técnicas directivas y organizativas, además de habilidades de comportamiento para crear hábitos positivos, los cuales forman un círculo de ocho:

  • Misión y estrategia
  • Información
  • Resultados
  • Delegación
  • Comunicación
  • Equipo
  • Aprendizaje
  • Innovación

“Para adquirir estos ocho hábitos es fundamental que eliminemos nuestras creencias anteriores. En el caso de la información, la contabilidad y la computadora pensar que la información es poder y confiar únicamente en sus años y experiencia no garantiza nada. Tampoco separar la estrategia y cultura, y pensar que todo lo que tiene que hacer está en la descripción del puesto, o que tenemos bien pensados los planes de trabajo de nuestros colaboradores y que ellos confían en nosotros”, apuntan los autores.

Señalan que no se trata de una mera gestión de competencias, sino de una serie de hábitos que el líder debe enseñar para crear una cultura de Confianza que eleve el espíritu de sus colaboradores, dignifique su tarea y facilite el correcto uso de la libertad.

El entorno agridulce, en el que la tecnología, la globalización y los gustos cambiantes hacen que la empresa ponga a prueba sus productos demanda que las empresas evolucionen de la cultura del Miedo (M) a la de la Confianza, que es la mejor herramienta para que las personas desarrollen todo su potencial.

Liderazgo y mentalidad

Las empresas más productivas, según los autores, son las que han sabido definir su negocio central y han logrado que todos sus empleados lo entiendan y lo asuman. Es decir, conocen la misión, a esta se suman la exigencia personal que debe regir en la compañía y la ética y el compromiso.

Para lograr el compromiso, el gerente debe conocer la personalidad de los miembros de su equipo; su carácter, compuesto de actitudes y habilidades, y de conocimientos; así como su temperamento.

A su vez, el gerente debe equilibrar las distintas mentalidades gerenciales: la del dinero, que es fría y lógica; la de la estabilidad, basada en el orden y la continuidad; la de la persona, en la que rige la confianza y el compromiso; la de la innovación.

Todo, señalan, es cuestión de hábitos que ayudan a conocer, dirigir y motivar a empleados. El cambio de hábitos será un éxito si antes el líder logra aumentar la pasión y el entusiasmo por el cambio convencido de que la situación actual de la empresa es insostenible por los errores causados por la resistencia a la evolución, además se debe generar una visión clara que demuestre que la gente vivirá mejor. Y durante todo este proceso, el líder no debe dejar de comunicar.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario