El negocio del negocio son las personas: Raj Sisodia

La obtención de ganancias no debe dañar a nadie. Foto: Cortesía

Antes de las ganancias, hay que enfocarse en tener un propósito, cuidar a las personas y ayudar a sanar a la sociedad y el mundo.

Los negocios de ahora y del futuro ya no deben pensar solamente en recaudar dinero y aumentar las ventas a cualquier costo, la prioridad debe ser actuar de forma responsable y tener a las personas como el eje principal. Es momento de cambiar la forma de negociar, porque el viejo modelo ya no está funcionando, afirmó Raj Sisodia, cofundador del movimiento Capitalismo Consciente.

“El negocio de los negocios son las personas, tenemos que ponerlas en el centro, su bienestar y el del planeta, eso debe ser el propósito final de lo que hacemos. Todo lo que hagamos debe llevar a florecer el planeta, pero desafortunadamente hemos perdido la importancia de las personas”, expuso durante el VII Foro de la Felicidad 360, realizado por el Tecnológico de Monterrey.

Destacó que la importancia de las ganancias viene con el crecimiento del capitalismo, que en esencia no es malo, ya que es gracias a éste que se ha mejorado la vida de las personas. Por definición, los negocios son éticos, ya que se basan en la voluntad de cambio, son nobles por elevar nuestra existencia y heroicos al permitir salir de la pobreza.

Por ello, el objetivo no debe ser destruir el capitalismo, sino elevarlo, porque nuestra conciencia sigue evolucionando. Si los negocios siguen pensando en maximizar ingresos, las personas y el planeta sufrirán.

En este sentido es donde entra el Capitalismo Consciente, movimiento que comenzó hace 11 años y que plantea cuatro interrogantes al momento de hacer negocios: ¿por qué existimos?, ¿qué hacemos?, ¿quiénes somos como líderes? y ¿cómo operamos?

El Capitalismo Consciente

Un ejemplo de empresa que piensa más allá de las ganancias y pone a sus empleados en el centro es Southwest Airlines, cuyo símbolo en el mercado es el amor por sus clientes y colaboradores. Por ejemplo, es la que más sindicatos tiene, pero sin ninguna huelga hasta el momento y que tampoco ha despedido a ningún empleado, aún después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos. Incluso dos semanas después del incidente, se repartieron 170 millones de dólares entre todos los empleados.

“Por mucho tiempo la idea fue que el negocio era hacer negocios. Muy simple, si se hacen autos es para hacer dinero, pero ahora hay otra forma de pensarlo”, destacó Sisodia.


Propósito del negocio

Sisodia indicó que si bien los negocios deben generar utilidades para sobrevivir y ser exitosos, el objetivo final debe ser tener un propósito mayor, que dé soluciones rentables a problemas sociales. “No se trata de tener utilidades, sino de no lastimar a las personas”.

Se trata, expuso, de crear alto valor para todos, mejorar la vida de cualquier persona que toque ese negocio. Todo el mundo tiene que ganar, porque si alguien pierde, no se está teniendo un potencial completo del negocio.

Las compañías que mejoran la experiencia de los clientes y cuidan el medio ambiente son amados por todos los grupos de interés y tienen un desempeño financiero mucho más alto que la competencia, aunque gasten más dinero en otras áreas.

En cambio, no hacerlo genera graves costos, tanto legales como administrativos, especialmente cuando las personas se van constantemente de la organización.

Transformando industrias

Otro aspecto primordial es el liderazgo consciente, es decir, contar con líderes que tengan otra visión, se interesen por personas, propósitos y den un significado a lo que hacen, y a la vez, ayuden a los demás a crecer, que no sólo busquen el autocrecimiento.

Asimismo, deben motivar a las personas a trabajar, inspirarlos y mantener
siempre los pilares del capitalismo consciente: confianza, transparencia, significado y propósito.

Parte de esto es dar bienestar en el empleo como espacios cómodos, beneficios más allá del salario y hacerlos sentir especiales. Son cosas que se pueden hacer sin invertir mucho dinero, desde una silla cómoda, flexibilidad, atención emocional y especialmente, reconocer su labor en la organización.

“No hay que olvidar que también se debe pagar tanto como se pueda, no tan poco como se pueda”, manifestó.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario