Innovar por el sendero correcto

En la década de 1990 la innovación sacudió al mundo empresarial y se convirtió en la estrategia favorita para catapultar un negocio. Sin embargo, esta herramienta llegó a convertirse en un problema para directores y gerentes que se apresuraron a crear estrategias mal cimentadas y encaminadas a resolver retos erróneos.

El éxito de innovar en las organizaciones radica en rediseñar la visión para crear estrategias que beneficien a clientes, marca, finanzas, productos y procesos. Para ello, deben identificar problemas reales que afecten a la empresa. Esto se logra mediante preguntas concretas que involucren la percepción del consumidor, utilidades, ingresos, procesos, crecimiento financiero y otros datos internos que den pie a la innovación que requiere la compañía.

La falta de criterios, planes, técnicas y procesos ocasiona que el éxito de las iniciativas en un negocio sea sólo de 4.5%, afirma Arthur VanGundy, autor del libro Camino a la Innovación, una guía para empresarios deseosos de crear nuevos senderos productivos en sus organizaciones, pero cimentados bajo estudios y estrategias que garanticen su éxito.

Resalta que para innovar se debe contar con información esencial de la rentabilidad, clientes, calidad, crecimiento, procesos, entre otros datos operativos, que permitan orientar a las empresas hacia las áreas donde la innovación podría sacar mayor provecho.

Pymes

Esta información necesita de una estrategia que ofrezca resultados que eleven el valor del negocio. Las empresas deben generar ideas basadas en preguntas coordinadas por un mapa de estrategias para limitar sus acciones.
Las preguntas deben ser acertadas y estructuradas hacia una ventaja competitiva, además de crear un banco de respuestas que contenga ideas viables que mejoren la operación de las empresas.

Estos resultados deben visualizarse como metas a resolver, para hallar la solución es indispensable analizar: ¿Cómo podríamos…? Permiten generar ideas específicas ¿Objetivos singulares? Concentrarse en un solo objetivo ¿Abstracción? Mientras menos específico, más libertad de acción ¿Posicionamiento? La estrategia debe ser general para impactar varias áreas ¿Claro e inequívoco? Evitar la “miopía funcional”, creer que nuestra percepción es la correcta. Este proceso es conocido como agrupación de información por secciones y ayuda a ordenar prioridades.

Con la información recabada, se debe elaborar un mapa conceptual para entender los datos e interrelacionarlos entre las diferentes áreas de la compañía. Esta técnica representa el potencial y prioridad de un desafío que de ser remediado podría eliminar otros pendientes secundarios.

Para solucionar los retos se deben delimitar las acciones, invitar a miembros de la empresa a debatir sobre la toma de decisiones, estructurar el plan de acción, tener transparencia con los resultados, mantener una métrica de los avances, hacer de la iniciativa un modelo escalable y respaldar a la medida innovadora como una experiencia grata.

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CRÉDITO: 
Arturo Cardoso / El Empresario