Debemos cultivar admiración por innovadores

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En el nuevo mundo de la economía del conocimiento, en el que empresas como Google o Apple valen tanto o más que el Producto Interno Bruto (PIB) de países como Colombia o Bolivia, el futuro de los países dependerá más del trabajo mental que el que se realiza con las manos.

“La disyuntiva para los países de América Latina es innovar o quedarnos atrás, por decirlo de otro modo: crecer o morir”. Así explica Andrés Oppenheimer la tesis de su más reciente libro “Crecer o Morir”, el último de la trilogía que inició en con “Cuentos Chinos”, en el que abordó el tema de competitividad en Latinoamérica, y al que le siguió “¡Basta de Historias!”, del 2010.

El veterano observador del quehacer político internacional y, de manera particular, de América Latina, asegura en entrevista telefónica que el futuro de los países de la región dependerá más de que seamos innovadores y competitivos que de los eventos políticos cotidianos.

“México no va a crecer o dejar de crecer porque Cuauhtémoc Cárdenas deje el PRD, o porque tal o cual político sea el nuevo presidente PAN, porque renuncie el político en turno. La verdadera clave del progreso de nuestros países radica en la innovación, la educación de calidad y la competitividad”, sentencia.

Las trabas para innovar, asevera son más de orden cultural que políticas o burocráticas. Según el Banco Mundial, abrir una empresa en Venezuela tarda 144 días, en cambio en México, donde la tramitología se redujo considerablemente en los últimos años, tarda seis, pero ello no ha traducido en un aumento vertiginoso de la innovación.

ADMIRACIÓN Y FRACASO

Crear o morir

“Crear o morir” es un trabajo periodístico de cinco años, en el que Andrés Oppenheimer entrevistó a exitosos innovadores, en diferentes ámbitos, entre ellos al español Pep Guardiola, director técnico del Bayern de Múnich; el chef peruano Gastón Acurio; al empresario y emprendedor Richard Branson, CEO de Virgin Group, entre otros.

De su incursión en ese mar de historias de emprendedores, el periodista argentino extrajo lo que considera que son las claves para la innovación en América Latina, las más importantes son: crear una cultura de la admiración por las personas innovadoras y desarrollar una tolerancia social al fracaso individual.

“México necesita a un “Chicharito” de la ciencia y a un Giovani dos Santos de la Tecnología. En América Latina veneramos a los futbolistas y a los roqueros, pero debemos crear una cultura de la admiración hacia los innovadores para que, en lugar de tener a 10 millones de chavos queriendo ser el próximo Giovani Dos Santos, tengamos a 10 millones de chavos queriendo ser el próximo Premio Nobel de Física”, propone.

Pero toda gran innovación es consecuencia de una cadena de ensayo y error, es decir de fracasos. Oppenheimer relata en su libro que Los hermanos Wright se estrellaron 163 veces antes de hacer su primer vuelo exitoso; Thomas Alva Edison tuvo mil intentos fallidos antes de crear la lámpara eléctrica; Henry Ford obtuvo el popular Ford T tras 19 fracasos.

“La economía y las empresas funcionan como un bebé cuando comienzan a caminar. Cuando el bebé se cae no decimos ‘fracasó’, por el contrario nos reímos y aplaudimos porque sabemos que tropezar y caer es parte del proceso de caminar. Pero cuando pasa con una empresa la crucificamos y la declaramos fracasada. Tenemos que cambiar, tenemos que crear una cultura de tolerancia social hacia el fracaso individual.

“Crecer o Morir”, que está dentro de los 50 libros más vendidos de Amazon, fue presentado este martes en la Feria del Libro de Guadalajara. En esta obra, Oppenheimer aborda de nueva cuenta el tema de la educación como una asignatura pendiente de la región y factor clave para la innovación.

“Tenemos que salir de nuestro aislamiento académico. En este momento hay en universidades de Estados Unidos 275,000 estudiantes de China; 68,000 de Corea del Sur; 17,000 de Vietnam y 15,000 de México. Hay menos estudiantes de nuestro país en Estados Unidos que los de un país comunista con otro alfabeto”, considera.

El escritor enfatiza que, como región, debemos superar el concepto de “fuga de cerebros” y pensar en la “movilidad de talento”. “China, India y Corea del Sur mandan a sus mejores talentos a las mejores universidades del mundo, porque saben que los beneficios son enormes. Una vez graduados, esos estudiantes volverán como profesores o investigadores y, los que no lo hagan, serán profesores visitantes e inversionistas”, concluye.

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario