Cómo vencer la desigualdad laboral

Invertir en mujeres no representa ningún gasto. En cambio, los costos se incrementan cuando ellas renuncian. Foto: Shutterstock

Antes, las mujeres eran excluidas de los empleos e incluso de la educación, ya que se consideraba que su rol estaba en casa con los hijos o que no eran capaces de desarrollar las tareas que una empresa requería. Ahora, esta situación ha cambiado de forma considerable; sin embargo, aún falta mucho por hacer.

De acuerdo con datos del informe “Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: avance global sobre las tendencias del empleo femenino 2018”, de la Organización Internacional del Trabajo, en México los hombres tienen un tercio mayor de presencia en el mercado laboral que las mujeres, además de que 70% de las que trabajan lo hacen en el sector de comercio y servicios, donde predomina la informalidad, falta de protección social y derechos laborales.

Asimismo, el panorama para este año no es alentador, ya que para las mexicanas la tasa de desempleo será de 3.6% y quienes están en mayor desventaja son las que tienen entre 15 y 24 años de edad. Se estima que la brecha de participación laboral se cerrará de seis a siete décadas.

Existen muchas razones por las que existe la desigualdad laboral, pero en opinión de Carolina Moreno Sepúlveda, directora de We Work Equality, consultoría especializada en igualdad, prejuicio inconsciente y liderazgo inclusivo, una de las principales causas es el desconocimiento sobre cómo hacer la integración.

“Muchas empresas no saben cómo integrar a las mujeres a su equipo de trabajo. Ponen anuncios y no llegan candidatas o las mujeres les renuncian y no comprenden por qué. También llega a ocurrir que se discrimina de forma inconsciente”, declaró en entrevista a El Economista.

Detalló que cuando se incluye a mujeres en la empresa, la productividad mejora 2.7% al año, el ambiente es más saludable, mejora la imagen de marca ante clientes, se elimina el riesgo reputacional y es una gran campaña de marketing, ya que 52% de quienes toman las decisiones de compra son mujeres.

“Si una mujer se siente bien valorada o tiene una imagen positiva sobre su compañía, está ganando un cliente más”.

Los mitos

La especialista indicó que otro reto a vencer para fomentar la igualdad laboral es la eliminación de prejuicios y mitos, por ejemplo, que cuesta mucho dinero contratar a personal femenino.

En este sentido, destacó, invertir en las mujeres no representa ningún gasto. En cambio, los costos se incrementan cuando ellas renuncian a sus puestos de trabajo.

“Suplir a una mujer que abandona su trabajo le cuesta a la empresa 35% de un salario anual de ese puesto”.

Asimismo, predomina el prejuicio de la maternidad, cuando en realidad ésta es
un factor que sostiene la economía de los países, por lo que debe ser apoyado y no ser considerado como un impedimento para ejercer una carrera laboral. Es necesario “tomar responsabilidad de la maternidad como sociedad”.

Cómo mejorar

Para Carolina Moreno, hay muchos motivos para ser optimista de un cambio en las empresas mexicanas aunque parezca lo contrario, ya que hay muchas expectativas para que mejore pronto.

Destacó que en el país hay adecuadas legislaciones, aunque se requiere darles mayor impulso, redactar más leyes y hacerlas verdaderamente efectivas.

Por ello, consideró necesario asignar presupuestos para las leyes y sobre todo participación del sector privado, el cual contribuye con 87% del Producto Interno Bruto y que representa el mayor agente social del país para empezar la integración de la mujer.

Para ayudar a lograr este objetivo, Carolina creó We Work Equality, a fin de ayudar a resolver las diferentes problemáticas como desconocimiento de implementación de políticas de igualdad y asesoramiento.

We Work Equality comenzó en España y desde hace un año, llegó a México porque nuestro país estaba mejor en legislación y necesitaba mayor impulso.

Su estrategia es trabajar de la mano con las empresas para analizar sus carencias y problemas a resolver a través de sesiones de mentoring para que mujeres ocupen puestos más altos, dar acceso al trabajo de forma segura o cómo retener el talento. Todo es personalizado.

Desde su comienzo en México, ya trabajan con 17 empresas, aunque muchas no son totalmente mexicanas.

“Las empresas íntegramente de capital mexicano están lentas en el proceso. Los mexicanos deben ser los primeros en querer defender a sus mujeres y darles más derechos”, enfatizó Carolina.

“Queremos que la gente sepa que no sabe cómo empezar, que nosotros estamos para ayudarles”.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario