Adelántate al cambio y crea una empresa que perdure por años

Comparte las estrategias con toda la organización. Foto: Especial

“Un buen amigo un día me dijo que no se puede describir a una compañía o a un líder como excelente hasta que haya pasado por una experiencia cercana a la muerte y haya regresado”, dice John Thomas Chambers, ex-CEO de Cisco Systems.

Durante dos décadas, Chambers estuvo al frente del gigante tecnológico y llevó a la compañía de 70 millones de dólares en ingresos anuales a 47,000 millones; sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas.

En el 2000, Cisco era una de las empresas más valiosas del planeta y Chambers era tratado como una celebridad, pero después del derrumbe de las puntocom, las acciones cayeron 80% y perdieron una cuarta parte de los clientes, pero la empresa sobrevivió a esa crisis y a cinco recesiones que podrían haber matado el negocio.

“La clave para sobrevivir fue aprender a reinventarse, aprender a ser rápido, flexible, y estar a la vanguardia”, señala Chambers en su libro Une los puntos, lecciones de liderazgo en un mundo de startups.

En el texto, Chambers hace un recorrido por su infancia en West Virginia y habla sobre las lecciones que le dejaron sus padres, lecciones que le ayudaron a superar los problemas de la vida y afrontar los retos y cambios constantes, los cuales posteriormente llevó a Cisco.

El exdirectivo define cuatro fortalezas que diferenciaron a la compañía de la competencia y le permitieron superar la recesión: la capacidad de anticipar y adelantarse a las transiciones del mercado, innovar, una cultura sólida centrada en el cliente y una arquitectura de red que brindó la flexibilidad necesaria para moverse a otros mercados. Éstas fueron creadas a través de la práctica y el aprender de los errores.

Comparte las jugadas

“La razón por la que finalmente nos quedamos en la cima fue porque nos enfocamos en unir los puntos”; para ello la compañía desarrolló un libro de jugadas que se compartió con todos los miembros, en lugar de que sólo los líderes se quedaran con las estrategias.

Las jugadas van desde cómo adquirir una empresa, cómo dirigir a las personas, hasta cómo tratar con los clientes. “Cuando tienes un libro de jugadas que todos pueden entender y acceder desde cualquier parte del mundo, minimizas la fricción en toda la organización (…) Teníamos una mentalidad compartida, un proceso compartido”.

Otra clave que llevó a Chambers a ser un gran líder fue la capacidad de comprender y adelantarse a las transiciones del mercado. Para el directivo, todo comienza al confrontar la realidad del mundo y la necesidad de adelantarse al cambio.

“El mejor motivador para desarrollar productos y crecer nuestro negocio eran, y siempre deben ser, nuestros clientes. Si no hubiéramos dado lo que querían o necesitaban, un montón de competidores felizmente habrían intervenido para llenar sus necesidades”.

Por ello, “nuestros éxitos dependen de intentar entender hacia dónde iba el mercado, y trabajar con nuestros clientes para llegar ahí, porque si no se logra entender lo que ocurre en el mercado, difícilmente podrás sobrevivir, llegará otra compañía”.

Entonces, se requiere conocer y escuchar al cliente, pero no sólo eso, también mira los datos, recopílalos y analízalos, porque aunque no te digan exactamente lo que está pasando, sí te avisan que algo anda mal.

“La mejor manera de luchar es adelantarse al cambio de mercado y estar cerca de los clientes para tener una idea de lo que viene”.


La fuerza del equipo

Tener al mejor equipo no es una tarea sencilla. Algunas empresas son buenas identificando a líderes potenciales y hacerlos crecer, otras son buenas reclutando y unas más lo hacen a través de adquisiciones.

Lo cierto es que cada persona del equipo de liderazgo debe aprender a reclutar, retener, desarrollar y remplazar a los jugadores clave, pues “la fuerza de tu equipo determina la fuerza de tu empresa”.

Chambers dice que las personas más talentosas no suelen estar en el mercado y, si deseas obtenerlas, deberás venderles el concepto de trabajar contigo, y eso lleva tiempo.

También menciona que, cuando se busca a un talento, hay que preguntarle a los colegas a quién admiran y a los líderes a quién están desarrollando en su equipo, así sabrás por quién del exterior ir y a quién de la compañía ascender.

“Cuando estás creciendo rápidamente, mi regla de oro es que 60% de tus líderes probablemente será contratado por externos y 40% vendrá por promociones internas”.

Para Chambers, los colaboradores son más que eso, son familia y la mejor indicación para saber si la persona es la ideal para un puesto es conocer cómo lo hizo en el pasado, así se puede definir qué haría el futuro.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario