Cómo combatir el “gracias, solo estoy viendo” de los clientes

Foto: Shutterstock

Uno de los retos a los que todos los vendedores se enfrentan es la clásica frase “gracias, sólo estoy viendo” que reciben de los clientes que suele darse por dos razones: la persona realmente sólo entró a ver qué novedades había o porque busca alejar a los comerciantes, siendo éste el motivo más común.

Esta situación es la principal barrera para lograr que el consumidor se interese en los productos, por lo que los encargados de las tiendas deben tener diseñar estrategias, pero ¿cómo? Distribuidores de importantes marcas ubicadas en un centro comercial, comparten algunos consejos:

“Siempre intento ser agradable, porque a mí misma me molesta cuando voy a una tienda y los vendedores me vienen encima, entonces si me dicen ‘estoy mirando no más’ le digo que me acercaba a saludar nada más y que ante cualquier consulta no dude en avisarme, y le doy la libertad de que mire el producto”, comentó Raquelina Casal del área de relojería de la tienda de Monalisa. Además, enfatizó en que es primordial que el cliente se sienta cómodo en la tienda.

Por su parte, su compañera Doralice Medina añadió que hay que evitar presionarlos para que compren, ya que si desea adquirir algo lo va a hacer; el papel del vendedor es orientarlo para que encuentre lo que desea. Asimismo, comentó que el secreto para que el cliente se suelte y se sienta como en su casa es la amabilidad y sutileza para consultar aspectos como hasta cuánto está dispuesto a pagar por el producto.

Por su parte, Jannet García vendedora de la tienda Huss Puppies coincidió en que lo ideal es en primer lugar darles la bienvenida, dejarles su espacio para que miren y acompañarles en el proceso de elección.

De indeciso a comprador

De acuerdo al libro “¡No gracias… sólo estoy mirando!” De Harry J. Friedman, Consultor de fama mundial para la venta minorista, la clave para la atención del cliente se centra en lograr una interacción “de persona a persona” y no de “vendedor a cliente”, para ello menciona algunos aspectos y métodos a tener en cuenta para llegar a ello.

  • ¨Satisfacer a todos y cada uno de los clientes.
  • Dejar los problemas personales en la puerta o escándalos dentro de un cajón.
  • No congregarse en el piso de ventas.
  • Reconocer la presencia de cada cliente
  • Jamás prejuzgue a los clientes.
  • No invadir el “espacio” del cliente.
  • Evitar un tratamiento que haga sentir incómodo al cliente, como la palabra “señor/a”.
  • Ser empático… no compasivo.
  • Controlar la situación sin dejar que el cliente crea que perdió “el poder”.
CRÉDITO: 
Cinco Días / RIPE