Infraestructura carretera: el claroscuro del emprendimiento social turístico

Foto: Especial

El rezago de infraestructura en el sureste del país es un claroscuro del emprendimiento social turístico, esa es la percepción de Sebastián Muñoz, cofundador de Rutopía. La mayoría de las comunidades con las que trabaja la plataforma se encuentran en la zona sur de México.

Desde la perspectiva del emprendedor, la carente infraestructura carretera del sureste es como una ‘piedra en el zapato’ para desarrollar proyectos turísticos en las comunidades indígenas, como lo hace Rutopía.

“Sí, es un reto. La verdad es que muchas comunidades para llegar; por ejemplo, tienes que entrar en terracería y eso es una limitante muy grande para los visajeros y especialmente para grupos grandes, que nosotros también vendemos a instituciones y universidades y pues nada más esperamos hacer todo lo mejor para que sea seguro”, expuso Sebastián Muñoz durante su presentación en el Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE).

Sin embargo, en algunas ocasiones llega a convertirse en un atractivo más para los turistas que buscan vivir una aventura diferente. “Por otro lado, a la gente le gusta este tipo de aventura, pues dicen ‘no hay un camino tan marcado’, entonces va poca gente y aumenta la experiencia”, comentó el cofundador de Rutopía.

A pesar de eso, reconoce que la poca infraestructura carretera del sursureste tiene más desventajas que bondades para el desarrollo de proyectos turísticos en comunidades indígenas.

Actualmente Rutopía trabaja con 12 comunidades indígenas, pero la meta para el 2020 es que la plataforma conecte a viajeros con 50 destinos interesados en recibir turistas. El objetivo del proyecto, aseguró Muñoz, es que “cada iniciativa tenga su propia independencia económica”.

Alcanzar la docena de comunidades indígenas no ha sido sencillo. Sebastián Muñoz aseguró que las barreas culturales e incluso, las zonas donde sólo se habla una lengua ha representado el mayor reto en su proyecto de emprendimiento. Una situación que se minimiza gracias a la capacidad de sus pobladores para brindar un buen servicio.

“A mí me impresionó lo competentes que son en cuanto a negocios. Uno diría ‘a veces no estudian negocios, se dedican al campo’, pero realmente son muy capaces de entregar productos turísticos de muy alta calidad. El reto no es tanto de las comunidades, sino de lado de la percepción, mucha gente nos dice: ‘¿por qué ustedes están llegando a invadir comunidades al traerles viajeros?’. Nosotros lo que decimos es que las comunidades ya buscan traer turistas y realmente es una opción sustentable en comparación de tener ganado o cortar la selva”, agregó el emprendedor.

Al momento, la plataforma ha generado 140 empleos indirectos, pero el siguiente paso será medir cuántos habitantes de estas comunidades indígenas han logrado salir de la pobreza extrema gracias al proyecto turístico.

CRÉDITO: 
Gerardo Hernández / Factor Capital Humano