El coworking que empodera a las mujeres

Uno de los objetivos es ayudar a mantener un equilibrio entre la vida personal y laboral. Foto: Cortesía

La cultura emprendedora en mujeres está prosperando de forma significativa, porque de acuerdo al Instituto Nacional de Geografía y Estadística, de las empresas creadas en el país 16% son manejadas por mujeres, quienes aportan 37% del Producto Interno Bruto.

Sin embargo, se enfrentan a un problema: crecen más lento que otros emprendimientos. El problema con los negocios de mujeres en muchas ocasiones es la falta de red de contactos, acceso a créditos o financiamientos, o el desequilibrio entre vida personal y laboral, sobre todo cuando se tienen hijos.

Este tipo de problemáticas inspiraron a Ana Cecilia Cárdenas y Marisse del Olmo a ayudar a las emprendedoras a que no trunquen sus sueños y sean mujeres exitosas, por lo que crearon MIA Co-Growing, un coworking que además de brindar oficinas y salas de juntas para trabajar, busca aumentar la red de contactos de las mujeres, a crecer en conjunto, capacitarse y tener un estilo de vida saludable.

En entrevista a El Economista, Marisse detalló que por sólo 150 pesos de la membresía, se puede acceder a clases de ejercicios, yoga, regaderas, cafetería, salas compartidas o privadas para trabajar, así como conferencias relacionadas a finanzas, administración o financiamientos.

“Se trata de fomentar la conexión entre mujeres, de aprender una de la otra, conocerse e inspirarse. Cada vez hay más mujeres emprendiendo”, dijo.

Otro de los objetivos es ayudar a mantener un adecuado equilibrio entre la vida personal y laboral, por lo que el coworking cuenta con espacios especiales para los niños y los talleres que se brindan también abordan temas salud, sexualidad y bienestar.

Los retos

Las amigas trabajaban en el sector público y no tenían idea de cómo comenzar a emprender, pero eso no las detuvo para cumplir su meta. “No éramos empresarias, pero sí emprendedoras”, resaltó Marisse.

El principal inconveniente al que se enfrentaron fue desconocer los procesos de finanzas, administración y planificación, cosas que poco a poco fueron aprendiendo y dominando hasta que consolidaron a MIA, que se ubica frente al Monumento a la Revolución, en Ciudad de México.

Su principal motivación fue el de crear un espacio que favoreciera la generación de contactos y sobre todo, que ayudara a empoderar a las mujeres.

“Cuando crece una mujer, crece la sociedad”, indicó.

El espacio inició operaciones el 1 de octubre y a la fecha cuenta con más de 20 membresías y para fin de año esperan subir a 60.

Además de la membresía del espacio, cuentan otras para eventos y pláticas, para quienes sólo busquen las capacitaciones sin requerir el espacio.

MIA no sólo busca ser un centro de trabajo, sino generadora de impacto social, por lo que ahora cuenta con la certificación B pendiente porque no pretenden ser “las mejores mujeres del mundo, sino las mejores para el mundo”.

Como parte de sus proyectos, planean llevar a MIA a universidades y preparatorias de la zona para inculcar la cultura emprendedora, difundir historias de éxito, hablar sobre financiamientos y crear convocatorias para apoyar con el espacio para quienes no puedan para una membresía pero que tengan proyectos con potencial.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario