Ayudar a los pobres, su motivo para emprender

Muhammad Yunus, ganador del Premio Nobel de la Paz y creador de los microcréditos. Foto: Especial

Los jóvenes no deben buscar empleos; ellos nacieron para emprender y mejorar el mundo, no pensar sólo en dinero, así lo consideró Muhammad Yunus, ganador del Premio Nobel de la Paz y creador de los microcréditos.

Durante su participación en el MeliExp, feria de negocios de e-commerce organizada por Mercado Libre, destacó que es primordial que las nuevas generaciones decidan en qué negocio involucrarse para realmente cambiar el mundo.

El emprendedor serial narró que hace unos años, llegó al camino del emprendimiento no por deseo de generar negocios o dinero, sino por una necesidad que vio en las comunidades de Bangladesh, donde la pobreza predomina.

“Al visitar Bangladesh, pensé en qué podía hacer para ayudar a las personas a obtener acceso a créditos, sin tener que recurrir a los usureros como ocurre ahí. En ese momento, me dije: ‘¿Por qué, por qué no prestarles el dinero yo mismo?’, y ahí nació una oportunidad”.

Así, comenzó a prestar a los aldeanos dinero para poder cubrir sus necesidades, y aunque al principio muchos no entendían en qué consistía, muchos se arriesgaron a pedir dinero. “Págame cuando puedas”, era el lema de Yunus, quien acaba de inventar los microcréditos.

Con el tiempo, se hizo popular su método y personas de otras aldeas se acercaron, pues los bancos no daban créditos.

Lucha contra los bancos

Todo marchaba bien hasta que Yunus se quedó sin dinero, pero ante la reacción de las personas que se sentían aliviadas, decidió acudir con los bancos para hablar sobre prestar dinero a los pobres.

“Somos una institución y no podemos dar dinero por aquí y por allá”, fue la respuesta de los bancos a Yunus, quien les reclamó que no hacían su negocio. Sólo prestaban dinero a quienes tienen mucho dinero, lo que está mal, “hay que prestar a quienes no tienen nada”.

Ellos se rieron, pero Yunus estaba determinado a conseguir que se dieran los préstamos. Convenció a una institución de ofrecer créditos y a cambio él sería la garantía. Aceptaron, y tres años después, en 1983, decidió comenzar un proyecto propio: Grameen Bank, “el banco de los pobres”, cuyo objetivo era prestar sólo a aldeanos, y al obtener tan buenos resultados se consolidaron como una institución preferida por la comunidad.

“‘¿Cómo lo haces? ¿Cómo prestas y recuperas el dinero?’, son preguntas que siempre me hacen y la verdad es muy simple, no estudié finanzas ni la banca, hice las cosas a mi manera. Si hubiera estudiado no hubiera hecho esto porque las reglas estarían en mi mente”.

Sin conocimientos, observó qué hacían los bancos e hizo lo opuesto. Por ejemplo, no pide garantías, se enfoca en pequeñas ciudades y no trabaja con abogados, sino con personas, siendo así el único banco sin abogados. “Prestamos miles de millones de dólares y funciona”.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario