Libra la resaca crediticia del Buen Fin

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Después de un buen fin de compras, probablemente le siga una no tan buena semana para hacer el recuento de los daños a su cartera y cuentas bancarias, sobre todo si las compras fueron al más puro tarjetazo.

Si la estabilidad de sus finanzas se tambalea porque la deuda que acaba de adquirir se le salió de las manos, no todo está perdido. Tiene varias opciones para resolver el sobreendeudamiento de la mejor manera posible: puede solicitar un plan de pagos fijos, buscar la consolidación de sus deudas en una sola o incluso acordar con su banco una reestructura de su adeudo.

Pero recuerde: lo hecho, hecho está y figurará en su historial crediticio. Por ello, la mejor manera de evitarse problemas es previniendo, que en este caso significa planear bien su presupuesto y controlando su gasto.

QUE NO LO ATRAPEN LAS DEUDAS

Ya que pasa el efecto mágico que rodea a las grandes compras con tarjeta de crédito, puede venir la sensación de que sus deudas lo tienen acorralado y no hay otra salida que el impago. No se deje llevar por la presión, cheque con su banco las opciones que tiene. Debe saber que todas implicarán un costo.

PARA QUE NO VUELVA A PASAR

La mejor manera de prevenir otro sobreendeudamiento es planificando su presupuesto y controlando su gasto. Si logra lo anterior, ya le llevará ventaja a 80% de los mexicanos que —según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera— no lleva un registro de sus gastos.

Una manera novedosa de planificar es invertir la fórmula del ahorro. En vez de que el monto ahorrado mensualmente sea la diferencia entre lo que gana y lo que gasta en un mes, haga que su gasto sea la diferencia entre lo que gana y el monto que estipuló ahorrar. Pase de ingreso – gasto = ahorro a ingreso – ahorro = gasto.

Antes de adquirir un compromiso financiero, proyecte cómo impactaría en su presupuesto a un año o más según el caso, para visualizar el tiempo que le llevaría finiquitarlo.

TENGA EN CUENTA QUE...

No debe dejar palabras al aire: sea cual sea la resolución a la que llegue con su prestamista para gestionar su sobreendeudamiento, es importante que tenga un acuerdo firmado por ambas partes para respaldar los acuerdos y condiciones a los que haya llegado.

Su reputación está en juego: caer en el impago de un crédito es un hecho que se verá reflejado en su historial crediticio, independientemente de que haya acordado o no una manera de reducir esa deuda. Esto puede repercutir en su acceso a futuros créditos.

Es mejor actuar desde que ve venir el problema: no espere a caer en el impago para buscar soluciones a su deuda. Contacte a su acreedor desde que detecte que tendrá problemas para pagar. Al banco le interesa que usted le pague; por lo tanto, estará dispuesto a negociar la deuda de alguien que no podrá pagarla bajo los terminos actuales, pero demuestra interés en resolverla.

REESTRUCTURE SU DEUDA

Más que preventiva, esta opción se presenta cuando ha caído en moratoria; es decir, si han transcurrido al menos 90 días sin que usted abone a su adeudo.

Con esta opción, la institución financiera puede hacerle algunos descuentos o condonaciones a su deuda —también llamadas quitas— e incluso eliminar los intereses generados por ésta, lo cual la hace parecer más ventajosa en comparación con la consolidación de deudas.

La desventaja es que tiene consecuencias negativas para su historial crediticio y por ende afectará su acceso a nuevos financiamientos.

Además, cada banco tiene sus condiciones para acceder a una reestructura. Estas condiciones pueden estar diferenciadas entre clientes al corriente (que buscan una reestructura por cuestiones diferentes al impago) y clientes morosos, con los cuales las condiciones serían más estrictas.

DE MUCHAS DEUDAS PASE A SÓLO UNA

Cuando tiene adeudos en diversas tarjetas o incluso con diferentes entidades bancarias y le cuesta trabajo mantenerse al día con los pagos de cada una, puede optar por una consolidación de deudas.

Consolidar deudas significa combinar todas sus deudas en un solo préstamo a una tasa de interés más baja o por un plazo mayor para que le sea posible liquidarlas, explica MasterCard en su portal Consumo Inteligente.

Para que esta opción le resulte benéfica, todas las deudas se deben juntar en la tarjeta que le presente mejores condiciones, como el menor Costo Anual Total o la menor tasa de interés.

Tener una sola deuda es más fácil de controlar que varias simultáneas; además, al consolidar se dejan de pagar las comisiones, anualidades y demás costos de las otras tarjetas, expone como punto positivo la Condusef.

Una posible desventaja es que al consolidar sus deudas todas se apilan en un solo pago; entonces lo más seguro es que se alargue el tiempo que durará el pago.

Antes de optar por esta medida, primero debe verificar si reúne las características para ser sujeto a este beneficio por parte de su banco, en qué condiciones se lo ofrece y, sobre todo, cuál será la nueva tasa de interés con la que deberá lidiar en un futuro.

PAGOS FIJOS

La intención de hacer este plan es bajar el monto del pago que debe realizar cada mes. De este modo, usted se compromete a pagar de manera fija una cantidad para ir reduciendo la deuda.

El beneficio que le reportará es que los intereses de la deuda ya no generarán más intereses. Y al no haber una tasa de interés variable, usted sabrá exactamente cuánto tendrá que pagar cada mes para reducir el adeudo, en vez de sólo pagar el monto mínimo.

Los bancos suelen manejar plazos de pagos fijos que van de seis a 60 meses, reporta la Condusef. Contacte a su prestamista y solicite el plan que le resulte más conveniente en función de la cantidad a pagar.

Una vez que acuerde este plan con sus acreedores, procure no volver a utilizar las tarjetas endeudadas; de lo contrario, volverá a incrementar el monto a pagar cada mes.

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CRÉDITO: 
Javier Rendón González / El Economista