Cuándo optar por el crédito o el leasing

Foto: Shutterstock

El pago de la nómina, la compra de nueva maquinaria o equipo para la producción, ampliar las oficinas, aprovechar una oferta que lancen los proveedores, todo se reduce a la necesidad del empresario tener dinero para actuar. La disyuntiva es qué y bajo qué condiciones: crédito o arrendamiento.

“El crédito es conveniente cuando se requiere de capital fresco para operar, básicamente de capital de trabajo, para pagar proveedores, nóminas, para pagar inventarios, compras de inventarios a precios más bajos, para obtener descuentos de proveedores en pago de contado”, ejemplifica José Achar, director de Serfimex.

El crédito es una manera de obtener “dinero fresco” de terceros para trabajar formalmente, el principal requisito para obtenerlo es ser una empresa formal, estar al corriente con la autoridad tributaria y tener un historial limpio de adeudos morosos.

El arrendamiento por otro lado, está diseñado para cuando se requiera de maquinaria para producir bienes o productos y tiene la ventaja de que el pago de la renta es ciento por ciento deducible de impuestos. “El bien no entra a los balances de la empresa, ni a sus pasivos, lo que permite a éstas mostrar un historial más limpio y menos endeudados”, agrega el directivo.

Hay de dos tipos: puro y financiero. En el primero se renta un bien o inmueble y se hace un pago mensual. Al final del contrato, se terminan la obligación y beneficios que otorga éste y se devuelve el bien. Los especialistas recomiendan esta modalidad a personas físicas con actividad empresarial, pequeñas o grandes empresas que busquen reducir su carga fiscal.

En el arrendamiento financiero, el dueño del bien o inmueble otorga al arrendatario el derecho de uso a cambio de una renta por un periodo determinado. Los pagos se consideran a cuenta del bien y al final de contrato se fija un precio simbólico sobre éste con opción a compra, devolverlo o renovar el acuerdo.

LOS FILTROS

Serfimex, sofom especializada en otorgar crédito y arrendamiento a pequeñas y medianas empresas, tiene una cartera 680 clientes en ambas modalidades, con préstamos de montos promedio de tres a cuatro millones de pesos, y de seis a ocho millones en arrendamiento.

José Achar explicó que se trata de personas físicas y morales con una facturación promedio de 500 a 600 millones de pesos, de los sectores del turismo, salud, energético, manufactura y de servicios profesionales, como despachos de abogados, arquitectos, dentistas, diseñadores, entre otros.

Para otorgar un crédito o un arrendamiento, la sofom pide hasta 12 requisitos a personas morales y seis personas físicas, como acta constitutiva, información contable, declaraciones anuales de Impuesto sobre la Renta (ISR), así como la información de los obligados solidarios y avales.

“Uno de los filtros más importantes que tenemos es el buró de crédito. Si tiene un mal historial es la primera razón para rechazarlo; también analizamos la capacidad de pago de la empresa y si ésta ya está muy apalancada. Son los puntos que cuidamos para dar una respuesta positiva al cliente”.

La empresa, creada en 2009, estima crecer este año 52% en sus dos servicios.

angelica.pineda@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.