Pastelería HannaH, endulza la vida de los diabéticos

Para tener éxito en un negocio se necesita perseverancia y un poco de suerte, encontrar un lugar especial, tener una idea, "irla trabajando con mucha paciencia y aguantar". Este, es el consejo que da a los emprendedores la familia Zajber, dueños de la pastelería HannaH, un lugar que se dedica a endulzar la vida de los diabéticos.

La dueña de esta pequeña empresa, Zina de Rapoport, mexicana y diabética desde hace poco más de 15 años comentó a El Economista, que todo comenzó porque encontró su local en la colonia del Valle, "me dedicaba a la cerámica, pero se desocupó este lugar. Estaba tan bonito, que me dije no lo podemos desperdiciar", y así fue como inició la aventura.

Fue un 18 de noviembre de hace siete años cuando la pastelería HannaH abrió sus puertas al público por primera vez. En un principio, sólo era una distribuidora de los productos Hadasa.

"Noemí Mikele, una amiga mía tenía una pastelería y cuando tenía mi negocio de cerámica ya me había comentado que vendiera sus pasteles. Cuando abrimos HannaH, comenzamos a distribuir sus productos. Nos apoyó muchísimo y ahora es una de nuestros mejores clientes", indicó la entrevistada.

Manos a la obra
Pero la idea de hacer pasteles para los diabéticos surgió hace cuatro años. "Un día llegó una señora de Cuernavaca que tenía un hijo con un problema que le impedía comer harina y azúcar y le preguntó a mi esposo si podíamos hacerle un pastel sin estos elementos. Broni me llamó y me comentó que también traía el sustituto del azúcar. Vine, platiqué con ella y así empezó", relató la empresaria.

Los dueños del negocio recuerdan que después de hacer el primer pastel no vieron impedimento para continuar haciéndolos y dado que la señora Rapoport es diabética, y ante el elevado número de personas que padecen este mal, les pareció "una maravilla poder combinar los elementos y endulzar la vida de los diabéticos".

"La aceptación de la gente es mucha porque habemos una cantidad de diabéticos increíble, pero la gente ya tiene mucha conciencia de que sí se puede seguir la vida normal sin tomar azúcar. Nuestros pasteles están buenísimos y no hay diferencia entre un pastel con azúcar a lo que hacemos nosotros", aseguran los empresarios.

Para elaborar los pasteles, la señora Zina no utiliza aspartame sino productos naturales, sustitutos de azúcar como Splenda (endulcorante bajo en calorías) y fructuosa. "Es un negocio muy agradable porque todo mundo que viene a comprar un pastel viene a festejar algo, por lo menos te festejas a ti misma para darte el gusto de comer algo que antes no podías y los niños que son diabéticos que vienen aquí se les llena la cara de alegría cuando comen un pastel o una galleta".

La pastelería HannaH también comercializa vinos importados sin alcohol mermeladas y elaboran galletas con diversos colores, formas y sabores, que no hacen daño a los diabéticos.

Consolidando el negocio
El negocio comenzó con una inversión de unos 40,000 pesos. Este capital sirvió para remodelar el local y para comprar algunos equipos como el refrigerador, el horno y la batidora, que según relata Broni Zajber, eran casi caseros.

Así, la empresa de cerámica tuvo que cerrar "porque nos comió la competencia de las importaciones", recuerdan los comerciantes. "Teníamos buenos clientes, le surtíamos a Liverpool, Sears y el Palacio de Hierro, pero los precios que daba la competencia eran buenos y también la calidad. Era el boom de lo importado y todo el mundo quería eso", explica.

Actualmente la pastelería HannaH tiene una producción promedio de 20 pasteles diarios, sus mejores ventas son los sábados, y principalmente los días festivos como el día de las madres, Navidad y Año nuevo, cuando llegan a vender hasta 100 pasteles por jornada.

Poco a poco han ido creciendo y a base de esfuerzo, paciencia y perseverancia han ampliando su empresa.

HannaH da empleo a tres personas en la cocina, Zina en la parte creativa y su esposo, Broni, en la administración. No piensan abrir más sucursales, pero sí seguir adelante, ofreciendo dulzura a sus clientes.
La pastelería se encuentra en Av. Colonia del Valle 535 en la Colonia del valle en la ciudad de México.
Tel: 5543-7351
mgarcia@eleconomista.com.mx

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