Coaliciones para una sociedad descarbonizada

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Una de las misiones más importantes de nuestro tiempo es crear prosperidad y reducir las emisiones de efecto invernadero al mismo tiempo. El progreso está en marcha, pero la escala y el ritmo de los cambios que vemos alrededor del mundo son insuficientes. Como los gráficos de las emisiones muestran, el mundo aún se está carbonizando; sin embargo, el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) estima que ser más valientes con respecto a la acción climática —y limitar el calentamiento a 1.5°C en lugar de 2°C— es factible y podría salvar millones de vidas.

En América Latina, por ejemplo, limitar el calentamiento global a 1.5°C ayudaría a prevenir 3,3 millones de casos de dengue cada año en comparación con un escenario de 3.7°C.

El tema puede ser abrumadoramente abstracto. Hablemos de la historia tangible de Costa Rica, un país que aborda el cambio climático seriamente y cuyo presidente cree que abolir los combustibles fósiles es la misión de nuestra generación. El país tiene uno de los objetivos más ambiciosos del Acuerdo de París, y su presidente ha tomado la decisión de descarbonizar su economía en tres grandes fases. La primera, de 2019 a 2022, será anunciada en febrero de 2019.

Apoyar esta visión implica darle un impulso a un cambio transformacional, ya que el informe del IPCC confirma que los cambios incrementales no serán suficientes. Pero para que el plan funcione, debe abarcar todas las áreas de la economía. A diferencia de la mayoría de los países, algunos sectores en Costa Rica están muy por delante: el sector eléctrico está casi descarbonizado, habiendo alcanzado 99% de electricidad renovable, y la deforestación no sólo se ha detenido, esta siendo revertida. Dadas las condiciones favorables, todos necesitamos que la descarbonización del país funcione, ya que si falla, será aún más difícil lograrla en países más complejos.

Costa Rica logró la electricidad renovable, detuvo la deforestación y protegió los parques nacionales, incrementando su economía y su población al mismo tiempo. Por lo tanto, es hora de desafiar el prejuicio (o la excusa) que estipula que un país debe elegir entre políticas de desarrollo y políticas ambientales. El verdadero desarrollo respeta los recursos naturales y ofrece a las personas un ambiente limpio y digno.

A pesar del historial del país (casi el 100% de la electricidad de Costa Rica proviene de energía hidroeléctrica, geotérmica, eólica, solar y biomasa, y el país usó electricidad libre de energías fósiles durante 299 días en 2018), un 70% de su consumo energético proviene todavía del petróleo.

El sistema de transporte, como en la mayoría de los países del mundo, está diseñado para motores de combustión interna y está profundamente centrado en el automóvil. El siguiente paso sería reducir la dependencia al petróleo y alcanzar casi al 100% un transporte con energía renovables.

América Latina tiene uno de los porcentajes más altos de personas que utilizan autobuses para el transporte público en el mundo. La electrificación del transporte público tiene sentido y traerá beneficios concretos a millones de usuarios. Dado que se trata de una economía emergente, las flotas de vehículos livianos continúan creciendo a medida que crecen los ingresos, por lo que las flotas privadas, gubernamentales y comerciales también deben volverse eléctricas.

Costa Rica aprobó la primera ley en América Latina para promover el transporte eléctrico con cero emisiones. Tres buses eléctricos a batería serán puestos a prueba en 2019. El tren eléctrico se ha convertido en uno de los símbolos tangibles más efectivos de la Costa Rica moderna, ya que el país cumple 200 años en 2021. Este año, el gobierno compró la flota de vehículos eléctrica más grande de la región (100 vehículos) y la oficina de correos nacional anunció la adquisición de motos eléctricas de nueva generación para realizar entregas sin emisiones. Además, se ha lanzado la primera fase de la infraestructura de carga eléctrica del país, que debería completarse en julio de 2019.

Pero que no se malentienda, incluso en Costa Rica hay resistencia. Las nuevas tecnologías cambiarán el panorama de ganadores y perdedores. Es por ello que los ciudadanos y los consumidores deben participar en la transformación tanto como los gobiernos y los expertos. De momento, los campeones del cambio son aquellos que lo han adoptado de forma temprana: emprendedores de tecnología limpia, defensores de la acción climática y ciudades sostenibles, activistas de la bicicleta, mujeres valientes en el Congreso y funcionarios públicos, entre otros.

Los campeones desafían las convenciones, a menudo dentro de sus propias instituciones. Por lo tanto, las "coaliciones para la descarbonización" son esenciales y harán toda la diferencia.

Construir un país libre de energías fósiles es una tarea abrumadora, ninguna sociedad lo ha logrado todavía. Pero una cosa es segura: Costa Rica es uno de los países que podrían lograrlo, por lo que necesitamos que el mundo lo apoye. En la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica, representamos a todos los usuarios de la movilidad eléctrica, ya sean autobuses eléctricos, automóviles o motocicletas. Podemos trabajar juntos para descarbonizar la economía, en Costa Rica y en el resto del mundo.

El Autor: Mónica Araya, vicepresidenta de la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica y fundadora de Costa Rica Limpia.

CRÉDITO: 
* Mónica Araya