¡Cuidado!México está perdiendo su bono demográfico

El Consejo Nacional de Población (Conapo) define al bono demográfico como el fenómeno que se da dentro del proceso de transición demográfica en el que la población en edad de trabajar (15 a 24 años) es mayor que la población dependiente (niños y adultos mayores).

Pongamos, hipotéticamente, como ejemplo a 2 familias. La primera con 6 integrantes: padre (único ingreso de la familia y con secundaria terminada); madre (dedicada a las labores del hogar); 3 hijos en edades entre 2 y 8 años, además vive en la misma casa el suegro viudo (75 años), dependiente económico del yerno. En el segundo caso, tenemos una familia con 4 integrantes: padre y madre profesionistas que trabajan y perciben un salario en la economía formal, con hijos mayores de edad que ya perciben su propio ingreso.

En el primer caso, con un solo ingreso bajo se tendrá que cubrir las necesidades de 6 miembros; en el segundo caso, los 4 miembros de la familia perciben ingresos. Se define, de esta manera la calidad de vida familiar y muy probablemente la movilidad social de ambas familias por las siguientes generaciones. En el primer caso las posibilidades de los 3 hijos de contar con una educación de calidad son muy bajas. México está transitando del primer al segundo caso en términos de su demografía y su nivel de educación.

El bono demográfico puede ser un factor de desarrollo para los países, siempre y cuando se aproveche como le sucedió, por ejemplo a Corea, que logró ubicar a una gran masa de jóvenes profesionistas en el mercado laboral con salarios de acuerdo a su especialización y con formación académica de calidad. Se juntan, si se me permite la expresión, “el hambre con las ganas de comer”: una economía en crecimiento, aunada a un recurso humano ya formado, listo para apoyar la expansión de las empresas. El resultado es un crecimiento del PIB con tasas promedio anual superiores al 5 por ciento.

Desgraciadamente este no es el caso de México. Por el lado económico, las reformas económicas siguen sin ser un motor de desarrollo. Por el lado de la formación del capital humano, aunque México cuenta con un número importante de egresados universitarios, 40% no se dedica a actividades que estudió, por solo citar un indicador.

México está perdiendo su bono demográfico. Esto no es poca cosa. No volveremos a tener, por razones de composición de la población, a tantos jóvenes en edad de trabajar con una preparación universitaria. Seguimos en un escenario en donde la mitad de la población vive en situación de pobreza, aunada al hecho de que las ventas de autos de lujo siguen una trayectoria ascendente. No olvidar que en México, no más de 1000 empresas representan el 65% del PIB.

El desempleo abierto y la informalidad en nuestro país no tienen solución en el corto plazo, al menos no bajo el esquema actual de crecimiento. Bajo estas condiciones no podemos esperar un mercado interno formado por una clase media fuerte, con capacidad de compra.

Para nuestros jóvenes, cada vez el mercado laboral se vuelve más pequeño y selectivo. Existen, pese a todo, oportunidades para aquellos que quieren prepararse de manera adecuada y aspirar a un salario digno. En mi siguiente colaboración abordaré el tema.

El autor es Director Sede Taxqueña de la Universidad Interamericana para el Desarrollo
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