Empresarios se suman al Pacto por México

Archivo/Eleconomista.mx

Piden acelerar la transformación del país y reformas estructurales

Industriales, comerciantes y patrones en general se sumaron al pacto que signaron los tres partidos políticos (PRI, PAN y PRD) con el presidente Enrique Peña Nieto y convocaron a concretar “un gran acuerdo nacional” con iniciativas que se conviertan en leyes y políticas públicas a la brevedad, con el fin de coadyuvar a que México alcance un crecimiento económico superior a 7% anual.

“Consideramos que los cinco ejes trazados en este pacto -transformar al país en una sociedad de derechos; fomentar el crecimiento económico, empleo y competitividad; seguridad y justicia; incrementar la transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción, así como perfeccionar las condiciones para una gobernabilidad democrática- representan la plataforma para el crecimiento económico y social que México ha esperado durante décadas”, expresó Francisco Funtanet, presidente de la Concamin.

Por separado, Jorge Dávila, presidente de la Concanaco-Servytur, se sumó al Pacto por México e invitó al resto de las fuerzas políticas y sociedad en general a hacer lo mismo.

“Será a través de acciones concretas y objetivos definidos la manera en que México transitará hacia escenarios de competitividad y progreso para la economía, sociedad, y el país en su conjunto”, coincidieron los empresarios.

Desde la perspectiva del dirigente de la Coparmex, Juan Pablo Castañón, en el Pacto por México falta que su contenido sea público y su discusión abierta a la sociedad mexicana.

“El consenso sobre una agenda mínima de reformas ha sido una demanda histórica de los empresarios hacia la clase política(...)”, expresó el dirigente empresarial.

Sin tiempo que perder para las reformas, afirma el CCE

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) sentenció que “no hay tiempo que perder” para las transformaciones en México, a lo que pugnó por acelerar las reformas estructurales, entre ellas la hacendaria y energética, pues los cambios parciales no bastarán para elevar el desarrollo del país.

Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del organismo privado, advirtió que los anuncios del Primer Mandatario sobre programas para apoyar a madres de familia, el enfocado a erradicar el hambre -que ha demostrado su potencial en Brasil-, así como el de las pensiones a los adultos mayores, son oportunos y éticamente impostergables; sin embargo, México enfrenta un escenario de escasez de recursos.

“Hay que reconocer que si queremos que todas estas iniciativas y acciones prosperen, se necesitan reformas estructurales, principalmente la hacendaria y la energética”, demandó el organismo privado de México.

A través de su mensaje semanal, el dirigente empresarial destacó el compromiso que hizo el presidente Peña Nieto con las reformas hacendaria y energética, que son complementarias. “Es fundamental actuar con prontitud, acelerando la construcción de acuerdos. No vamos a poder crecer a tasas sostenidas de 6% y contar con flujos de ingresos fiscales suficientes sin estas reformas”, alertó.

En este sentido, el Presidente del máximo órgano empresarial llamó a aprovechar la coyuntura propicia y la plataforma consistente de estabilidad política, social y económica para iniciar, “de inmediato”, el proceso constructivo de unión y transformación al que convocó el Jefe del Ejecutivo.

El gremio, dijo Gutiérrez Candiani, está comprometido con el desarrollo de México, de tal manera que la Iniciativa Privada (IP) será un factor de equilibrio que sume voluntades y compromisos. “Estamos por el futuro y mantendremos posiciones firmes sobre la plataforma de una unión en la que hemos cerrado filas para defender los intereses legítimos de las empresas y para coadyuvar al progreso integral de nuestra nación”, agregó el dirigente empresarial.

Para ello, el Presidente del CCE expresó que el país requiere de un gobierno proactivo, como el que se anticipa, pero con una determinación reformadora y convencida de que no basta con cambios parciales o superficiales.

[email protected]

CRÉDITO: 
Lilia González, El Economista