¿Hacia dónde va la política económica?

Felipe Calderón y Guillermo Ortíz, responsables de la economía. Foto: Archivo / elempresario.mx

La pregunta es ¿por qué precisamente ahora, México tenía que ir en contra de las recetas internacionales, si siempre las había seguido al pie de la letra?

Hace unos días tuve oportunidad de participar en una reunión informal con representantes del sector empresarial, gubernamental y del ámbito de la consultoría, y fue muy interesante escuchar sus opiniones sobre la política fiscal y monetaria del país.

Podría yo afirmar que en términos generales había descontento entre los asistentes sobre la manera en que el Ejecutivo había enviado la propuesta del Presupuesto de Ingresos al Congreso, pero también sobre el rumbo que había tomando en el recinto legislativo la discusión en torno de éste.

La mayoría afirmaba que solamente en México se podía pensar en aplicar en estos momentos de recesión una política fiscal restrictiva aumentando los impuestos, pues esto haría disminuir el ingreso disponible de la gente y haría caer el consumo, en lugar de impulsar una política expansiva que buscara la reactivación de la economía.

Noté que casi nadie se preocupaba por la salud de las finanzas del gobierno, sino que la preocupación se centraba en los medios que el gobierno debía utilizar para salir de la crisis.

Alguien comentaba que cómo era posible que si los funcionarios de Hacienda hablaban todos en inglés, incluso a veces mejor que el español, no se hubieran percatado de las políticas de impulso económico adoptadas en otros países de América del Norte y algunos europeos.

La pregunta era ¿por qué precisamente ahora, México tenía que ir en contra de las recetas internacionales, si siempre las había seguido al pie de la letra?

En relación con la política monetaria, la discusión se centró en si el papel de los bancos centrales debería continuar orientándose al control de la inflación fundamentalmente o si debería también considerar el crecimiento económico.

La respuesta fue en favor del crecimiento económico, por lo que aquí sí hubo apoyo hacia las medidas tomadas por el Banco de México, pues se consideró que la reducción de las tasas de interés había favorecido la inversión productiva.

De lo anterior se desprende que al sector privado, analistas, público y hasta algunos funcionarios, les gustaría ver mayor congruencia en la política económica del presidente Calderón, es decir, una política monetaria expansiva, acompañada de una política fiscal que también impulse el crecimiento, pues el resultado actual no satisface ni a empresarios ni a trabajadores.

*Director de Financiamiento y Aceleradoras del ITESM
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