Florerías, el delicado arte de emprender

Ana Beatriz Barry, fundadora de Annafiori Flowers & Decor. Foto EE: Natalia Gaia

Obtener ganancias de entre 40 y 45% y un retorno de inversión en máximo un año, es lo que ofrece el negocio de las flores. Según Ada Irma Cruz, presidenta de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la ciudad de México (Canacope), éste es un modelo amigable que, dependiendo de la calidad del producto y la ubicación del establecimiento, llega a generar ventas anuales de aproximadamente 400 millones de pesos, tan sólo en la capital del país.

Comenzar un negocio de este tipo no requiere una inversión mayor, en algunos casos con 8,000 es más que suficiente, todo dependerá del tipo de establecimiento por el que se apueste, el público al que va dirigido y el inmobiliario requerido: no es lo mismo vender por pedido que decorar eventos, ni mucho menos estar junto a iglesias, panteones, hospitales o plazas públicas, que en zonas exclusivas de la ciudad; aunque se recomienda un lugar altamente transitado por peatones y vehículos.

El tamaño del local dependerá del concepto, pero se puede iniciar en un área de entre 10 y 12 metros cuadrados, donde se instale una pequeña recepción y se muestren los artículos. Si se piensa en conquistar un centro comercial, donde rebasará los 100 metros cuadrados, espacio perfecto para la recepción de clientes, la bodega y el área de la preparación de las flores.

“Al principio no es recomendable invertir tanto dinero ni tampoco tener la gran infraestructura, es más bien ser organizado. El error es querer arrancar a lo grande. Yo comencé sin nada de dinero e instalando el negocio en casa, después empecé a tener clientes y fue cuando puse mi primer local”, expone Ana Beatriz Barry, fundadora de Annafiori Flowers & Decor.

El funcionamiento adecuado de las florerías va a depender de la creatividad de los empresarios, así como de su conocimiento en el manejo de la materia prima: “la gente que cree que con tener 10 minutos de clase y tomar un título rapidito ya es el gran decorador o el gran florista, está muy equivocada”, menciona Ana Beatriz Barry, quien dice invertir 30,000 pesos anuales en actualizar sus conocimientos.

Lynda Ángeles Martínez, directora de la Escuela Mexicana Internacional de Arte Florar (Emief) dice que lo recomendable es capacitarse y adquirir conocimientos sobre el cuidado de la flor, materiales, técnicas de color, texturas y botánica, reconoce que la materia prima es un perecedero y hay que saber elegirla y trabajar con ella. Aunque también hay florerías que no tienen acceso a capacitación y han ido aprendiendo a basa de prueba y error: han conseguido su éxito mantenerse en el mercado gracias a la experiencia.

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Industria en México

Datos de la Secretaría de Agricultura revelan que en 2013 fueron cultivadas 23,088 hectáreas de ornamentales en México, con un valor de 6,337 millones de pesos. Este mercado generó 188,000 empleos permanentes, 50,000 eventuales y más de un millón indirectos.

Hay 26 entidades que participan en la producción, pero sólo cuatro concentran 87.2% de esta actividad: Estado de México, Puebla, Morelos y ciudad de México. Según Financiera Nacional de Desarrollo, las flores que destacan por su valor de producción son las rosas, los crisantemos, las gladiolas y las noche buenas, mientras que entre las más comercializadas destacan la rosa, el clave, la gladiola, el tulipán y el crisantemo.

La Sagarpa asevera que 12% de la producción nacional se envía al extranjero, principalmente a Estados Unidos y Canadá, lo que se traduce en un crecimiento de apenas 0.7% anual entre 2008 y 2013 alcanzando en éste último ganancias de poco menos de 800 millones de pesos. En contraste, las importaciones se han incrementado 4.5% anual en el mismo periodo, alcanzado en 2013 los 1,500 millones de pesos.

Modelos de negocio

Para invertir en una florería se debe tener claro el tipo de negocio que se desea manejar: el tradicional, que según Pepe Amiga, director general de Pepe Amiga Flowers & Events, “es la más rentable, la que te da de comer día a día” y se enfoca en la creación de arreglos para ocasiones especiales, como cumpleaños. También está el modelo enfocado a la decoración de eventos, que si bien no es constante, si deja un mayor número de ganancias. Por último el negocio online que, con ayuda de las nuevas tecnologías, ofrecen servicio 24 horas, los 365 días al año.

Si se apuesta por un negocio tradicional, los especialistas consideran poner énfasis en la ubicación, ya que estar cerca de centros corporativos o dentro de centros comerciales asegura un aumento en el número de clientes. Los costos de los arreglos florales, según el promedio del mercado, oscilan entre los 300 y 3,000 pesos.

En cuanto a la decoración de eventos, las ventas dependen de las necesidades del consumidor final, que pueden ser empresas, entidades gubernamentales o eventos privados como bodas. Pepe Amiga, quien ha trabajado para la Presidencia de la República, asegura que la clave está en ajustarse al consumidor y brindar atención especializada. En este modelo, la recomendación boca a boca es imprescindible, por lo es importante hacer bien el trabajo, cumplir con lo que se promete y respetar presupuestos, añade la propietaria de Annafiori Flowers & Decor.

Finalmente, con la ayuda de las nuevas tecnologías se crea un tercer modelo de florería, la online, quienes pueden generar sus propios productos y comercializarlos a través de su página de Internet y redes sociales o contar con intermediarios que les faciliten los arreglos. Los estándares de calidad se basan en atención al cliente, tipo de producto que ofrecen, tiempo de entrega, disponibilidad, funcionamiento de la plataforma y método de pago. Pero no es un negocio para todos: “en nuestro caso, difícilmente alguien nos compra un arreglo florar sólo por verlo en la página de Internet”, afirma Pepe Amiga, que tras haber implementado varios mecanismos de venta digital, la florería no ha obtenido los recursos adecuados.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario