“No dudo que éstas serán las tortillerías del futuro”, comenzó a narrar Guillermo Reyna, quien hasta apenas hace un año tenía una de las tortillerías tradicionales que conocemos y hoy forma parte de uno de los 108 empresarios en Morelos que ha adoptado a la Casa del Maíz como un modelo para el desarrollo de su negocio.
Desde que su tortillería se volcó hacia este concepto, Guillermo ha visto crecer 30% su negocio en el último año y además goza del respaldo de una marca.
No sólo vende tortillas en un moderno establecimiento, sino productos derivados del maíz como tostadas, totopos, tortillas de harina y sopes, así como otros artículos de consumo básico como leche, huevo, salsas, frijoles, arroz y refrescos.
Pero, ¿quién está detrás de todo esto?
El rezago que han padecido las tortillerías en los últimos años por la falta de modernización, el ser un canal de venta percibido por los consumidores como antihigiénico y la llegada de otros productos alimenticios a la mesa de los mexicanos, orilló a Gruma a revertir este efecto a través de los 43,000 pequeños y medianos empresarios que conforman esta industria.
De esta forma la empresa no sólo ofrece asesoría, capacitación en materia de contabilidad y administración a los microempresarios, sino que moderniza su tortillería con maquinaria que le provee ahorro de gas, luz y así como la oportunidad de tener un mejor producto higiénico para los clientes.
De grandes para pequeños
La estrategia de Gruma México es clara, afirma la compañía.
Dentro de 10 años prevé dejar de ser “simples productores de harina de maíz”, para convertirse en una empresa que desarrolle marcas y produzca alimentos con valor agregado.
Su propuesta de transformar a las tortillerías en una especie de tiendas de conveniencia especializadas en productos derivados del maíz, sin duda le generará importantes beneficios y le permitirá alcanzar sus propios objetivos.
Sin embargo, el reto es grande. En México se estima que existen entre 190,000 y 200,000 molinos y tortillerías, mercado que a Gruma le resulta muy apetitoso e irá tras él a paso firme.
La primera etapa de este programa piloto se lanzó en Morelos en enero del 2004 y a la fecha más de 108 empresarios han convertido sus tortillerías en Casas del Maíz.
Para el 2010 la empresa espera haber duplicado este número de microempresarios.
Los objetivos que la compañía se ha planteado para un posicionamiento todavía mayor en nuestro país, va de la mano de la intención de generar mejores condiciones de trabajo para los empresarios y empleados de esta industria.
Se prevé que la empresa extenderá este modelo en todo el centro del país, incluidas algunas zonas en el Distrito Federal y algunas áreas del Bajío.
Micronegocios beneficiados
Esta oportunidad de negocio no sólo es para los más pequeños o que atienden al cliente directo, sino también para quienes son a su vez proveedores de estos productos derivados del maíz.
Al convertir su tortillería en una Casa del Maíz, Guillermo Reyna es ahora uno de los clientes que al menos compra seis toneladas de maíz por mes a la compañía.
Además, el modelo de negocio ha resultado atractivo para varios emprendedores.
Con experiencia en la industria tortillera, Carlos Mendoza Rolón decidió independizarse y abrir su propio negocio.
Ahora, junto con su esposa, atiende desde las cuatro de la mañana otra de las Casas del Maíz en Morelos y es proveedor de las principales taquerías de la región. Al día, llega a vender hasta 700 kilos de tortilla.
Ambos negocios se encuentran ubicados en establecimientos muy modernos en cuanto a infraestructura y maquinaria, tienen como principal ventaja el uso de una marca y reciben asesoría sobre métodos y procedimientos, sistema punto de venta, procesos de certificación, administración, inventarios, etcétera.
Para Gruma, la expectativa es cerrar el año con 165 puntos de venta en esta entidad y haber arrancado la segunda etapa, para la cual la compañía aún se encuentra en un proceso de evaluación.
Bienestar para todos
Pero las Casas del Maíz no sólo tratan de conservar una tradición milenaria en México, ni de fomentar el mercado que se ha perdido por la falta de limpieza e imagen en los negocios, sino que busca impulsar la calidad de vida de los microempresarios y de quienes trabajan en el negocio.
Estos modernos establecimientos proporcionan procedimientos y lugares limpios de trabajo, así como de descanso para quienes laboran.
Se ha comprobado que los ingresos se incrementan considerablemente, puede hablarse de más de 30%, dando al empresario la oportunidad de pagar no sólo el financiamiento que Gruma les otorgó al remodelar su local, colocar maquinaria moderna, sino al diversificar la serie de productos que ofrecen.
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